Muere Vacío

abdomiEste fue el título de la portada de una revista que hizo que me detuviera en un quiosco de Sevilla un caluroso día de verano… 4 euros de inversión muy rentables.

Tenía las claves para conseguir un cuerpo de revista. Mientras miraba cada página sabía que mi barriga no iba a estar de portada en sólo 4 semanas pero más allá de eso, lo que tenía entre mis manos era un objetivo, difícil, pero alcanzable, a lo mejor no en 4 semanas, pero alcanzable al fin y al cabo.

Tener un objetivo da un sentido a lo que hacemos, incluso si no llegamos a alcanzarlo. La fuerza de voluntad nos motiva para alcanzar lo que dijimos que haríamos.

En sí, el articulo no me estaba descubriendo nada, como cualquier otra estrategia de adelgazamiento te explicaba que la clave estaba en combinar la dieta con el ejercicio, entonces, ¿donde está el truco?

Era un planning perfectamente organizado por día donde encontrabas qué comer y qué ejercicio hacer. Este pequeño detalle hizo que en vez de marcarme un objetivo lejano como el de conseguir un six pack de portada, convirtiera cada día en un desafío.

Si nos marcamos un objetivo lejano, la meta no la alcanzaremos hasta llegar al final del trayecto, si es que llegamos, con lo cual no estaremos satisfechos durante la mayor parte del camino que nos lleva hasta nuestro destino. Esto hace que caigamos más fácilmente en la frustración y por consiguiente en el abandono de nuestro reto.

En cambio, el fijarse pequeños objetivos (en mi caso, qué comer ese día y qué ejercicio realizar) me permitía poder premiarme a diario, poder llegar a la cama satisfecho por haber conseguido lo que me había propuesto, en definitiva, disfrutar del camino

Si te levantas un lunes y piensas en todo lo que no puedes comer, en los kilómetros que tienes que correr o pedalear, en las pesas que tienes que levantar y en los kilos que adelgazar para poder quitarte la camiseta un día de verano, lo primero que te viene a la cabeza es volver a la cama y eso mismo te pasará el martes, miércoles, etc.

Si te olvidas del sixpack, te olvidas de básculas, cambias la palabra sacrifico por objetivo y te centras simplemente en lo que tienes que hacer ese día. Cuando se termine, te sentirás satisfecho, con el deber cumplido y deseando que llegue el martes para poder sentir esa sensación de bienestar, por haberlo conseguido un día más.

Por tanto, márcate un objetivo real, fracciónalo en pequeños desafíos y experimenta la sensación de felicidad a diario.

Pequeñas victorias conducen a grandes victorias…

#muerevacio #esfuerzo #objetivos

Javier Rosado

Javier Rosado

Amante de la vida y de los retos, optimista, deportista y taurino. Ingeniero, apasionado del marketing y vividor según los parámetros de #muerevacio.

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